Tu marca ya trae cosas de otra época: sellos, un reloj, una postal, un libro de registro. La idea es que el sitio use esas mismas cosas. En el sitio, el libro de registro sería para reservar, la postal para explicar cómo llegar y los sellos para marcar las fechas que escoge el huésped.
El fondo va en color crema, como de papel. Café, verde olivo y verde salvia para las franjas que separan las secciones. El color ciruela se usa solo como tinta de sello: en los botones de reservar, de escoger fechas y de ver cómo llegar. Todos los colores salen de los archivos de la diseñadora.
Letra de máquina de escribir para lo que iría en un libro de registro: fechas, dirección, número de habitación. Para los títulos, la misma letra angosta del logotipo. Para los párrafos, una letra fácil de leer; la escogemos con la diseñadora cuando nos pase las fuentes de la marca.


En las fechas que elige el huésped y en los botones para reservar.



Como textura en fondos y detalles, nunca detrás del texto.
La dirección va escrita a máquina, como en los sobres de antes.


Se repiten en las etiquetas, los íconos y las líneas que dividen las secciones.
Cada detalle del sitio sale de algo que ya existe en la marca.
Una barra con calendario donde el huésped elige llegada y salida de una vez, y cada fecha queda marcada con el sello de la casa.
Se pueden arrastrar con el dedo o con el mouse. Es un detalle chico, pero de los que se le quedan al huésped.

La dirección a máquina, las indicaciones y un botón para copiarla.